Waldo, Purpurina, Andy, Pipo

A purpurina se le acaban las fuerzas de tanto correr…
Waldo acorta distancia con sus grandes patas y la fuerza de sus alas.
¡Ya casi te pillo Purpurina!
Le dice Waldo.
Mientras Andy se destornilla de la risa tirada en el campo, no entiende como purpurina, una tortuga lenta, puede retar a las grandes fuerzas del dragón Waldo.
Pipo mira perplejo algo que le resulta tan raro…
¿Una tortuga corre más que un dinosaurio?

PuriCC.

Ligeia: mujer de mortal belleza.

A las sirenas también se las conoce facilmente, no solo por sus nombres relacionados con el mar, sino también por sus nombres mitológicos femeninos como ninfas de mar, divinidades marinas, Nereidas, Oceánides, Ondinas, Náyades…

Sonrió y lloro.

Agonía, es no poder abrazarte,
tocarte, besarte amada mía,
sentir tu calor y tu esencia,
degradante la vida sin ti….
 
Caotica y miserable realidad,
sumergida en lo mas profundo
de las aberaciones de la
mundaneidad infame….
 
Autor del poema: J.A.M.A.

Ángel o Demonio

El demonio enamorado de aquellos sentimientos del ángel

Totalmente desconocidos para el.

¿Que era aquello que sentía y dolía a la vez?

¿Como apagar aquel amor que no habían buscado?

Cielo e infierno los separa,

Pero no querían separarse.

¡Se amaban!

El demonio amaba la dulzura y bondad del ángel.

El ángel con su amor anuló lo perverso del demonio.

El fuego y el agua no son compatibles,

Pero el amor todo lo puede,

Decidieron irse a la tierra y vivir su amor

Al margen de la perversidad del infierno

Y lo místico del cielo.

Porque siempre hay un medio para vivir en paz y amor

Sin sobrepasar los límites del mal o del bien.

En la tierra no hay nada malo, lo malo lo hace el hombre,

Tampoco hay nada perfecto en el cielo.

Pero con amor, respeto y tolerancia a los demás.

¡Nada es imposible!

Un demonio puede llevar un ángel en su interior,

Y un ángel su propio demonio.

Tan solo tenemos que aprender a sacar lo mejor de nuestro ¡yo!

Puri Cid.

La Rosa

La rosa

Tu vida es un gran río, va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.

Cuando creces, me arrastras y me muero en tu seno;
cuando secas, me muero poco a poco en el cieno;
pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente
cuando en los días bellos vas caudalosamente.

Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa todas las primaveras.

Autor del poema: Alfonsina Storni